
Un discípulo de Kimi Raikkonen. Robert Kubica es un joven con mucho talento y es el representante de Polonia en el deporte motor. Sin embargo, parece que eso de llamar la atención no le va al polaco.
Robert se queja de no poder tener una vida como cualquier persona y sufrir el asedio tanto en las pistas como en su propia casa. Kubica asegura que le agradaría volver más a menudo a su hogar, pero es que siempre se cuela algún fotógrafo o alguien de la prensa para volver a demostrarle que es una estrella.
El polaco ha asegurado que ama ser piloto de F1 y a la F1 misma. Lo que no comparte es todo aquello que la rodea. La voracidad constante, los rumores que se alejan de la realidad para buscar ser tapa de revistas y periódicos, más allá de la competitividad caníbal de la que todos somos testigos en el ambiente de la categoría.
Hombres como Robert nacen para el automovilismo y para la gente, su gente. Lo demás, gracias a todo esto…se soporta.
Vía: F1Live


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